Anexo D&D X: Margeryt Moonbright

Margeryt se despertó chillando, miro a su alrededor y volvió a chillar. No reconocía ese lugar, sobre ella un extraño aparato lleno de lentes la apuntaba. En torno a ella un puñado de goblins con batas blancas la miraba y se felicitaban
– El Recobulador-óptico-de-luz-de-basiliscomatron 3 ha funcionado. ¡Veis panda de hipo glúcidos¡ – dice un goblin con perilla blanca señalándola – Era cuestión de poner más cristalino de basilisco-
A su derecha lo que parece una gnoma de pelo rosa con dos coletas y también con bata blanca apunta en un libro – Sujeto 32: hembra elfa, pelirroja, de ojos morados, según mis estimaciones un poco baja para los estandartes elfos, no parece afectada por magia demoniaca y presenta quemaduras graves en brazos y piernas. ¡Eh! sacerdote ven para acá que te necesitamos-
-Hey monina escucha – dice el goblin con perilla chasqueando los dedos para llamar su atención – ¿Que es lo último que recuerdas?-
Margeryt todavía desorientada le mira -¿Qué es lo último que recuerdo? –dice respirado con fuerza aun –Estar bajo una montaña, en una cueva, un tomate gigante lleno de ojos y una luz verde y luego nada –
El goblin y la gnoma se miran y le dicen – Puesss el caso es que te encontramos dentro de una bolsa petrificada.
-¿Qué? dice extrañada la elfa mientas se inclina hacia la gnoma
-Espera que aun hay mas – añade el goblin de la perilla mostrando una sonrisa llena de dientes afilados
-Sí, realmente nos sorprendió bastante ya que habíamos ido a comprobar una los restos de una fábrica de añublo del Rey exánime. Espera, no digas nada. A esa misma fabrica habíamos enviado un par de soldados, un humano calvorota y un enano con dos hachas para que se infiltraran y la sabotearan. El caso es, que parece que el añadido que hicimos para el sabotaje del añublo reacciono de una forma inesperada, y le dio una acidez que produjo la corrosión de los contenedores liberándolo en forma, de según mi opinión una bonita nube naranja que deshizo prácticamente todo lo que había dejando un lindo cráter en forma de cuenco.
-Ajam, claro, claro… -asiente Margueryt mientras se mira las manos quemadas y se palpa con dolor la cara- Por lo menos no estoy desnuda- piensa
-El caso – Añadió el goblin- que mandamos un equipo para ver si quedaba algo y solo encontramos un circulo se piedra lleno de runas en el suelo y la bolsa dónde estabas. Como comprenderás nos llamo la atención.
-¡Espera, espera, espera que ahora viene lo mejor! – explica la gnoma subiéndose a la camilla – cuando llevamos la bolsa al campamento de la cruzada para investigarla, resulta que contiene una magia completamente desconocida y no solo eso está llena de joyas, lingotes oro, armas, monedas de todo tipo con acuñaciones desconocidas , una estatua que eras tu y coles suficientes para llenar un carro.
Margeryt toma aire sonríe y dice – si todo eso es mío- mientras piensa por dentro- bueno solo una parte
Ante ese comentario el goblin arruga un poco la nariz y continua – Claro y convertida en piedra te metiste en la bolsa. El caso que tras un examen más a fondo detectamos un encantamiento de petrificación y decidimos probar si podíamos revivirte-
¡Y ha sido todo un éxito el proceso¡ –grita la gnoma ya subida a la camilla y sujeta al extraño aparato – ¡Ciencia¡- dice saltando –mientras choca la mano con el goblin de perilla aterrizando junto a él.
El silencio se hace mientras se miran el goblin y la gnoma. El pequeño grupo de goblins del fondo empieza a escribir con fruición, y de entre la pequeña multitud emerge un trol con túnica. Margeryt vuelve a gritar
– Aaaahh un ¿¿¡¡ trol!!?? ¿Creo?- mira al goblin- ¿Qué hace aquí?
-Es un sacerdote de la luz y viene a tratar tus quemaduras pelirroja -apostilla el goblin mirándola con desconcierto -Y sirve a la cruzada como todos los aquí presentes-
-No ta´sustes elfa solo voy a curarte- añade el Trol que pese a sus gordos dedos sujeta el brazo de la elfa delicadamente y empieza a conjurar sus poderes divinos de sanación-
– Vale, esta sensación mola. Ahora ¿alguien me puede explicar unas cosas? más que unas, unas muchas. Me da que ya no estoy en mi casa.- añade la elfa.

Tras unas horas de explicaciones, de historia básica, de geopolítica, de viajes planares e interplanares, preguntas sobre el lugar, acompañadas de un guiso de pescado y col en una tienda apartada. En compañía de la gnoma, el goblin termina de dar explicaciones, la joven elfa asiente frustrada por su nueva situación mientras se lleva una cucharada de guiso a su boca.
-Bueno creo que no me he dejado nada- añade el goblin que se ha presentado como Gazinton
– A ver déjame pensar, horda, alianza, demonios, kalimdor guerra, taurens, no muertos, portal, rey exánime…- Recita la gnoma de pelo rosa que se hace llamar Chispa- si a primeras creo que es lo básico-
-Vale decís que los magos esos de Dalaran son expertos en todo- añade Margeryt sacando una espina de su boca y dejándola al lado del cuenco-
-Si, deberías preguntar en Dalaran tienen la mayor biblioteca. Ten en cuenta que si alguien sabe de portales y otros mundos serán ellos- dice Chispa
-Bueno si te vas a marchar será mejor hablar con alguno de los maestros de vuelo a ver si parten para allí pronto –cometa Gazinton mientras se levanta de la mesa y se dirige a las afueras de la tienda –¡Hey Tor! ven un momento.
– ¿Tor? que nombre más contundente ¿no? – añade Margeryt
-Realmente se llama Torcuato, “Tor” es el apodo –comenta Chispa
En la cercanía se oye al Gazinton hablar fuera de la tienda –Si, un solo viajero, no abulta mucho. ¡Cojon¡ ven tu y le preguntas-
A los pocos segundos entra un paladín humano con la cabeza rapada y un enorme mostacho rubio, ninguno de los asistentes ha dejado de comer como si no hubiera un mañana en la tienda mientras le observan
-¿Así que esta muchacha es el paquete que hay que llevar? ¿No piensa colaborar en nuestra lucha? –la voz profunda del paladín llena la tienda.
Margeryt limpiándose con delicadeza los labios y poniendo su mejor sonrisa le responde –Maese paladín acabo de llegar a estas tierras nada más me gustaría ayudar a su causa, pero me urge averiguar unas cuantas cosas antes. Entre ellas si puedo o me merece la pena volver a mi hogar.- la joven elfa hace una caída de ojos y sigue – Además, seguro que usted puede ayudarme a llegar a esa ciudad de magos sin tener que atravesar sola una tierra llena de muertos sedientos de vida. – Haciendo un mohín – No dejaría que una jovencita como yo sucumba a la no muerte ¿vedad?-
El paladín claramente ruborizado respira y continua – Ahora mismo no parte ningún zepelín para Dalaran pero vamos a mandar a un mensajero en grifo que puede llevarte-
-Perfecto ¿cuándo parto?- dice una vez más con otra caída de ojos
-Vaya tendrías que aprender hacer eso- cometa el goblin a la gnoma
-No digas tonterías para que quiero aprender hacer eso, mi amor es la ciencia- añade Chispa
-Estarías muy guapa – replica el Gazinton levantado las cejas y sonriendo hasta que se da cuenta que le observa la totalidad de la pequeña tienda, y se encorva mirando ruborizado el plato.
Tras esto el paladín habla una vez más – Puedes partir esta tarde
– Perfecto y como no soy una desagradecida por revivirme y transportarme tomad para la causa o lo que queráis – dice sacando un puñado de joyas de su bolsa y poniéndolas sobre la mesa.
-Joder con esto puede comprar una buena casa en el mejor barrio de Forjaz – comenta Chispa ante pingüe recompensa
Los otros dos abrumados se limitan a dar las gracias

Dos días después

– Dos días de viaje, dos putos días agarrada a un enano que huele a cabra y que no ha dicho más de diez palabas, dos putos días comiendo coles y carne salada y parado lo justo para mear y no ser devorados, capturados, o simplemente borrados de un cañonazo y llegar aquí. Mecaguen mis ancestros. Vale que no me pongan una cohorte de paladines en pegasos pero por Tymora o quien reine aquí, que maldito viaje.- Piensa Margeryt tras bajarse del grifo y despedirse escuetamente del enano que se limita a gruñir. Se sacude la sencilla armadura de cuero marrón tachonada y abre los ojos viendo las extrañas modas de las gentes de estas tierras – Va haber que hacerse con unas hombreras de esas gordotas y con un par de dagas con brilli-brillis – murmura mirado su aspecto humilde y sus armas aun mas escuetas – Voy a necesitar un trago o dos – añade mientras se acerca a lo que parece un guardia atendiendo a un nutrido y dispar grupo de gente.
-Disculpe- dice la elfa colándose sistemáticamente entre el multitudinario grupo
-¿Vienes a por el trabajo?- le espeta el elfo de túnica morada del centro de grupo – tiene que conseguirme diez pellejos de cojon de sátiro-
-Esperaaaa- Dice Margeryt alzando las manos -no te lances muchacho solo quiero saber donde hay una taberna-
El elfo la mira extrañado – eh, perdona es la costumbre. Si bajas las escaleras y sigues prácticamente de frente deberías encontrar la taberna “ El Salón Juego de Manos” andando un rato, pero tienes que pasar la zona de la horda.
– La horda son estos tipos de aquí – señalando a un orco con una gigantesca hacha y enfundado una armadura plagada de pinchos que la mira con hostilidad por haberse colado
-Sí, y alguno más y ahora si me permites tengo que seguir consiguiendo pellejo de cojon de sátiro- dice mientras recibe un paquete sanguinolento del orco y dándole este unas monedas a cambio.
Margerty tras bajar las escaleras se para un momento y admira las esbeltas agujas y la bella arquitectura de la ciudad toma aire y avanza por la calle rumbo a la taberna.
En su camino una criatura humanoide de tez azulada y ojos brillantes duda la mira se para y le pregunta.
-Disculpe. – dijo con un fuerte acento -¿Sabe dónde está el puesto de la cruzada Argenta?
-Si te digo la verdad solo se donde esta las taberna. De hecho hace dos días que era una estatua de piedra y ahora soy rica en un sitio que no conozco.
– Vaya había oído historias raras pero esta es bastante rimbombante
-¿Le apetece tomar algo? no conozco a nadie y me apetece tener una conversación de más de diez palabras
La draenei miro a la elfa haciendo una mueca de desconfianza – No es muy normal hacer ese tipo de proposiciones a desconocidas-
La elfa puso el brazo sobre los hombros de Ahisa -Cierto, pero mira tengo una bosa llena de oro vamos, a ir a una taberna llena de gente y yo soy una experta en conseguir información. Además tienes pinta de saber defenderte.
– Bueno, parece una buena oferta pero no sé ni cómo te llamas
la elfa se puso recta frente a ella con los brazos en jarras y dijo –Mi nombre es Margeryt Moonbright y no te ofendas ¿Qué demonios eres tú?
Extrañada la draenei le respondió – Mi nombre es Ahisa y solo conocí a otra persona que no había visto nunca una draenei.

Acerca de GarRafa

Me dedico a contar mi vida lo que veo lo que me cabrea y ahora me ha dado por escribir historietas de fantasía y ciencia ficción. ¿Cordura? ¿Eso que es?
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