Anexo D&D VII: La Llorona

Llovía pero no le importa. las grandes gotas de agua repiqueteaban contra su yelmo con forma de cabeza de banshee por su armadura. El agua se colaba por las junturas y corría por la hoja de la espada limpiando los restos de sangre.

Recordó la primera vez que llovía y ella llevaba una armadura. Nunca nadie te cuenta como el interior se esta se convierte en un cojín mojado gigante y cada vez que te mueves tu entrepierna se muda en un lago que vierte su contenido liquido en tus grebas.

Aquello paso hace años. Antes de comenzar la guerra entre los señores del reino. Ella como gran guerrera comando las huestes de su señor en múltiples batallas por tierra y mar.

En la última, sus naves fueron emboscadas en unos acantilados durante esta las balistas y los cañones enanos inutilizaron el navío donde iba convirtiendo el barco en un cascaron sin rumbo. El pecio vago semi hundido y abandonado por las corrientes durante días hasta que lo encontraron unos piratas. Se acercaron a los restos como carroñeros y allí la encontraron.

Pese a estar débil, presento batalla y mato a varios pero eran demasiados tras un ardua batalla la redujeron a casi un cuerpo sanguinolento. Ya en su barco le quitaron a Pestaña la espada de la familia, la sometieron a todo tipo de vejaciones y llevaron a Puerto mandíbula para venderla como una vaca a los esclavistas.

Cuando llegaron al mercado de esclavos encadenada y herida quería que todo acabase pero no tuvo tanta suerte. Alguien pese a sus heridas la reconoció, el comerciante Admed “el honrado” conocía su potencial. Hace años este visito Katai buscando nuevos mercados, allí la vio combatir por honor y vencer sin esfuerzo a un gran guerrero.

Fue él quien la compro para el circo, pero ella se negaba a combatir. No había honor en aquel lugar. Pero de poco le sirvió Admed uso en ella un antiguo y arcano brazalete de control llamado “el Titiritero” con el que se había hecho tiempo atrás. Hizo falta diez hombres para ponerla el brazalete ya que no dejaba luchar pero al final lo lograron. Con el brazalete ella conservaría sus habilidades pero sería un muñeco en manos del cruel comerciante.

Desde entonces estuvo encerrada en su cuerpo durante años, luchando contra la locura mientras te manejan como una marioneta sin poder hacer nada, solo matando en los combates del circo. Desde esclavos aterrorizados a grandes guerreros. Estos nada tenían que hacer contra sus años de entrenamiento en Katai. Era un huracán de acero y filo aquello no eran combates eran una carnicería continua. Solo podía llorar y su lamento se oía a través de su casco. Pronto gano el apelativo de la llorona. Oír su lamento era sinónimo de muerte como las Banshees de los pantanos y los túmulos.

Solo una vez fallo

Ese fallo salvo su vida del infierno. Su contrincante aprovecho y destruyo el brazalete. Juntos huyeron de aquello. Parecía de cuento infantil el paladín la rescato y escaparon montados en su pegaso blanco del circo ante la atónita mirada del público hacia un lugar seguro en la ciudad.

En aquella solitaria casa, entre esas cuatro paredes ahí escondida en una ciudad enemiga rodeada de desconocidos se sentía libre después de tanto tiempo… se guía aturdida, llorando pero libre.

En la soledad de esas casa abandono lo que quedaba de su humanidad y se hizo el juramentó que acabaría con esta ciudad o moriría en el intento.

los aventureros le insistieron que viniera con ellos miro al paladín y le dijo que no era posible todavía. Acepto sin dilación sabia que ella tenía su misión como él la suya.

Comprobó su equipo estaba perfecto, tenía que dar la razón a los armeros de Admed le habían dado una herramientas precisas de calidad y letales. Lo que no sabían es que ahora tenían un fin más justo y noble y detrás una venganza más sangrienta aun.

Así empezó su guerra al principio sola contra todos los piratas y esclavistas de puerto Mandíbula.

Al principio eran pocos su primer golpe se colarse en un bergantín por la noche y matando rápido y silenciosamente los esclavistas. Con ese pequeño grupo de esclavos y con engaños esa pequeña nave se volvió su centro de operaciones poco a poco fueron siendo mas y las pequeñas huidas, se convirtieron en escaramuzas y estas en revueltas. muchos han huido ya pero les encontrara.

Hoy llueve pero no importa, el fuego arde bajo esta y la sangre corre mezclada con el agua de las calles de puerto mandíbula. Admed pide clemencia, la llama por su nombre de rodillas entre los cuerpos de sus guardias las llamas se reflejan en su rostro.

Su nombre… no, ella ya no tiene nombre, solo es la llorona, solo es la venganza. De su garganta sale un alarido, y su espada la muerte.

Acerca de GarRafa

Me dedico a contar mi vida lo que veo lo que me cabrea y ahora me ha dado por escribir historietas de fantasía y ciencia ficción. ¿Cordura? ¿Eso que es?
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