La Dragón y el Caballero: Acto III (Final)

La dragón miraba fijamente al caballero y éste, dejando salir un gallo de su voz desafío a la bestia.

-¡Malvaaada!¡ejem! ¡malvada criatura, he venido a poner fin a tu malvado reino de maldad!.

La dragón, mirándole impasible, respondió – ¿Es la primera vez que haces esto verdad?

– ¡No sé por qué lo decís bestia! ¡rendíos ahora y liberad a vuestra cautiva si no queréis perecer!

– Vaya, esto está mucho mejor. Primero, no sé a qué os réferis; segundo, con ese mondadientes veo bastante complicado que podáis herirme.

El caballero miró su espada larga y luego miró al dragón con furia.

– El caballero siempre acaba con el dragón con su espada. Y me refiero a la dama que canta como los dioses, la cual mantenéis encerada en vuestro apestoso cubil.

Si un dragón pudiera ruborizarse, ente caso lo habría hecho.

-Mas tengo que deciros que quien canta soy yo

– No os creo – afirmó el caballero

La dragón tomo aire y el caballero, atemorizado pensando que iba a ser frito cual alita de pollo, se tiró tras una roca. De las deslabiadas fauces de la criatura empezó a emerger una cálida melodía que parecía hilvanar la propia música en las palabras.

El caballero abrió la boca y miró maravillado a la majestuosa criatura, hasta el punto de que tras terminar el canto mantenía la espada baja.

-Entonces, ¿no hay dama que salvar? Pues, en ese caso, ¡sólo me queda acabar con vos!

La dragón, lentamente, tomó la mano del caballero que portaba la espada y comenzó a tirar de él. Este trató de zafarse, pataleando, forcejeando y protestando, mientas la espada se acercaba al vientre de la dragón. Pero cuando la punta de la afilada espada tocó sus escamas, se empezó a doblar hasta partirse, emitiendo un fuerte sonido metálico ante la atónita mirada del joven caballero que ahora se encontraba a junto a la dragona con media espada sujeta por su mano y la de la dragón.

El caballero miró su espada un tanto decepcionado y con resignación envainó el trozo que le quedaba.

Con una perturbadora sonrisa draconiana, la dragonas le habló

-¿Bueno muchacho ahora qué vas hacer?

El caballero se sentó, se quitó el yelmo y con la cabeza entre las manos suspiró

-Ahora supongo que me matarás ¿no?

-Eh… pues… No. La verdad es que tenía curiosidad por ver el final de esto… Podemos hacer un trato: si me juras no volver te puedes marchar.

– Una pena… al menos despareciendo acaecería la duda de qué me habría sucedido. Pero si vuelvo ahora seré el hazmerreír de todo el reino.

Nadie sabe que pasó por la cabeza de la gran reptil, pero de sus fauces brotaron las siguientes palabras:

-Se me ocurre que podrías llevarme a mí junto con un saco de oro

La cara de caballero se torció en un gesto de asombro. – ¿¡Que decís Maese dragón… !?

-Lady- interrumpió la dragona.

El caballero se ruborizó – Perdonadme, no lo había notado… no soy experto en vuestra especie… ¿lady qué, si no es indiscreción?

-¡NO! nada de nombres. Los nombres de dragón son muy poderosos. Yo seré Lady y a vos os nominaré caballero

– Bien, perfecto. Y, ¿cómo ayudará a mi reputación presentarme ante los habitantes del reino con un lagarto? En cuanto os vean llamarán a todos los caballeros del reino y será una masacre para vos o para ellos.

– Seguramente para ellos -apuntilló Lady

-En fin, pues para ellos, eso no me resuelve la duda. Apostilló el caballero.

– Mira que los humanos sois mentecatos, rápido olvidáis los poderes de los dragones.

Con un gesto de la mano la gigantesca dragón quedó transformada en una, aparentemente, aristocrática dama de corte, de piel blanca, con un largo cabello ondulado y enormes ojos dorados.

– Partamos pues a dejar en ridículo a los necios que no te creyeron.

– Mas… ¿esto no es una mentira?

-En absoluto ¿No habéis sacado una dama cantarina y exótica de la cueva de un dragón?

-Cierto es

-¡Partamos pues!

Y así, ambos comenzaron su viaje de vuelta por el bosque. Los osos no se acercaban ya, las ardillas les observaban con la boca abierta y, que se sepa, al lado de un dragón nuca hace frío. El viaje de vuelta fue largo y tranquilo. No podían ir deprisa porque solo había un caballo e ir volando en dragón llamaría mucho la atención. Día tras día el caballero y la dragona se conocían más. Ella le contaba sus viajes y lo que había visto por el mundo viajando con forma humana y él le contaba cómo había empezado siendo un hijo de un granjero que salvó al rey.

Pero eso son otras historias…

Y cuanto más tiempo pasaba pensamientos más extraños se colaban en la mente de ambos, pero se los callaban por vergüenza. El caballero confesó a la dragón sus extraños sentimientos por ella. Todo ocurrió como empujado por la casualidad…

– Si fuerais humana os pediría la mano.

La dragona se sonrojó pues no esperaba eso de un humano.

-Pues pedidla, soy humana hasta que deseé volver a mi forma real.

Al caballero se le iluminó la cara, pero trató de disimularlo -No podría…

Entonces, sin dudarlo un instante, la dragona le agarró con fuerza el rostro y le besó. El no pudo, ni quiso, hacer nada por evitarlo.

Tras y durante el viaje hasta la capital hicieron todo lo posible por repetir el incidente. Cuando llegaron a las puertas de la ciudad, el caballero se giró, miró fijamente a la chica reptil a sus grandes ojos dorados y con, el poco valor que pudo reunir, le dijo que la amaba y que quería pasar el resto de sus días junto a ella.

La dragona, antes tamaña declaración, no pudo por menos que decir que sí

Mas, un dragón vive cientos de años más que los humanos y, cuando el caballero murió, junto a su amor ella desapareció. Sin embargo, cada día que pasaron juntos vivieron felices.

Cuentan todavía que en las altas montañas y en los no tan grandes bosques se puede oír entre los árboles una canción que trae recuerdos del amor verdadero, ése que dicen que dura para siempre, siempre.

FIN

 

Este cuento se lo dedico a lucia ya que ha tenido la bondad de corregir verdaderas atrocidades lingüísticas. La cual quiero y deseo sea mi compañera de viaje en esta vida y en la siguiente, si la hay

 

Acerca de GarRafa

Me dedico a contar mi vida lo que veo lo que me cabrea y ahora me ha dado por escribir historietas de fantasía y ciencia ficción. ¿Cordura? ¿Eso que es?
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3 respuestas a La Dragón y el Caballero: Acto III (Final)

  1. Lu dijo:

    ^-^ que historia tan bonita. Espero que escribas otras😉

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