Manos de plata

Todavía recuerdo la primera vez que la vi debía correr el año 2134. No debíamos llegar a los 18 me llamo la atención sus ojos marrones protegidos por unas gafas de montura negra de realidad aumentada, su pelo largo moreno que se movía suelto por el aire del parque. La noche caía y el aliento producía pequeñas nubes de vaho.
Era un cumpleaños como tantos otro eramos horda de pubescentes con las hormonas subidas levemente ebrios. El frío nos mantenía juntos y apiñados soñolientos por los efluvios alcohólicos. Entonces la vi, era amiga de un amigo había venido con su novio un tipo alto lleno de implantes cibernéticos debían costar una fortuna pero eran poco útiles según mi opinión. En aquella época yo estaba ahorrando salvajemente para implantarme mis primeros puertos cerebrales pagados de mi bolsillo. Mos que tenía yo, vestigios de una generación anterior no eran suficientes para mí. Quien nos diría lo que había de venir.

Esa vez nos cruzamos unas pocas palabras, se llamaba Patricia parecía triste pero se me grabo en la mente cual información en un cristal de cuarzo.
De aquella noche solo me quedo su recuerdo y una resaca que me fundió el epigastrio.
 
Tarde años en volver a verla, cosas de la vida. Fui rotando entre diversos grupos de conocidos y amigos trabajos y estudio. Mi afición por la electrónica y los incipientes ordenadores cuanticos me izo sacrificar bastantes partes de mí en pos de unas mejoras que me ayudaran a integrarme en la nube informática.
 
Aquella vez volvimos a hablar, fue en el mismo cumpleaños unos cuantos años despues cansados helarnos en las calles esos años habían terminado por nuestro incipiente presupuesto. Esto nos permitía celebrar esos eventos en sitios cerrados. Aquella vez no vino su último novio y yo estaba quemando todo el alcohol con un nuevo aparato que me había insertado. Lo que nos permitió hablar largo rato si que nadie nos jodiera. Patricia se Había cortado el pelo y sus dos brazos eran de última generación completamente plateados y de una delicadeza impresionante. Había cambiado sus iris pero conservaba su mirada, eran los primero de ese tipo te cambiaban el color de los ojos según tu estado de animo. En aquel momento estaban azules solo cambiaron cuando mente a su novio que se volvieron morados. Yo no tenía tan buena pinta como ella. Con un par de pequeños servo brazos extra que me salían de la espalda  y que en ese momento sujetaban uno una copa y el otro rebuscaba en un bol de aperitivos todas las galletas saladas y las almacenaba en pequeño deposito. Mis ojos originales ya no los conservaba en su lugar un  intricado complejo de mirillas lentes que se movían en todas direcciones me daban aspecto un tanto de insecto. No parecía impórtale, nos tiramos la noche entera hablando e intercambiando dados hasta quédanos solos la fiesta. Ya había acabado todo.  La mañana amanecía y ella se tenia que marchar, un viaje consulte mis archivos era cierto, no mentía lo había comentado al principio. 
Desilusionado nos despedimos. Me dio su dirección de la nube y un casto beso. No tarde en escribir la pero nunca me respondió…
 
Hasta el día de hoy que nos hemos encontrado de nuevo.
 
Mientras caminaba por la calle a altas horas por las calles de Marte el domo que cubría la ciudad dejaba pasar la luz de las estrellas, a mi me importaba un cagado. Estaba borracho tras desconectar mis filtros y cabreado con el mundo me había arrastrado a esta sucia bola de polvo que era Marte. Todavía faltaban años para los primeros bosques fuera de las ciudades aisladas solo había minas, un proto-oceano y toda clase de ciano bacterias y hongos por la superficie iniciando la terraformacion.  Estaba saturando las redes sociales de quejas, cuando mis equilibrio decidió que era un buen momento para in formarme que le parecía interesante el suelo. Tras unas cuantas blasfemias y un chorro de código binario. Tome la decisión de sentarme a procesar toda la mierda que había en mi parte orgánica, anduve un rato largo por las calles sin encontrar un misero banco. Y en una escalera la vi. Ambos habíamos cambiado de nuevo pero aun así nos reconocimos.Ella se había puesto alas una alas de libélula que le daban un aspecto de hada se sujetaba la cara mientras lloraba me miro, ahora tenia un ojo azul zafiro u el otro color rubí con una espiral en el, Llevaba mas corto el pelo que ahora tenia un tono rojizo. Yo había cambiado mi visor por un modelo más pequeño pero igual de intrincado y mis servo brazos eran mas lagos delgados y con muchas mas articulaciones. Me miro y me reconoció. Pronuncio mi nombre  – solo dijo me tenia que se tenia que haber quedado contigo aquella mañana. Pero si lo hubiera hecho hoy no seria tan feliz de verme.
-Te he echado de menos. Nunca me respondiste.
-Primero no pude y luego me daba vergüenza perdóname
Abrumado solo dije -Ven tenemos mucho que contarnos.- y tome con mi manos orgánicas sus manos plateadas
Amanecía y todo me parecía nuevo aquel día.

Acerca de GarRafa

Me dedico a contar mi vida lo que veo lo que me cabrea y ahora me ha dado por escribir historietas de fantasía y ciencia ficción. ¿Cordura? ¿Eso que es?
Esta entrada fue publicada en Capitulo y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Manos de plata

  1. carasce dijo:

    ¡Desactiva el puto corrector automático!

    Por lo demás, está bien. Amor y cibernética. Luego el moñas soy yo xD

  2. Gdnat dijo:

    A mi tambien me ha parecido muy bonito🙂

  3. Po dijo:

    Moñassss😛

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s