Realidad 301: From afar

Ardor estomacal, olor a tierra mojada, peste a perro descompuesto… no era lo que esperaba cuando se levantó aquella mañana.

Tras palmear toda la mesa del ordenador en busca de las gafas, le asaltaba una extraña sensación que algo no era correcto.

—Será que la cerveza habrá poseído mi puta boca para hacer una mala gracia.

En ese momento se acordó de lo infructuoso de su búsqueda: jamás hallaría las gafas, ya que estaban en el taller. Con un refunfuño y un ataque de pirosis concluyó que su mejor opción era un asalto frontal contra el botiquín para remediar por lo menos uno de sus males.

La mañana transcurría con la sensación de unas lentillas demasiado usadas en un ambiente muy seco; cada parpadeo era como envolver los ojos en film para bocadillos, pero al menos ya no tenia demonios en el estómago, aunque sí en la cabeza. Sus pasos y el traqueteo del metro le arrastraron por inercia hasta su trabajo, al cual llegó relativamente pronto. Tanto, que la seccion donde tecleaba durante ocho horas era un erial artificial sólo habitado por una criatura tan somnolienta como él. Se sentó secamente, dejándose caer sobre la silla mientras tanteaba la torre del pc buscando el botón. Los compañeros asomaban por la puerta entre comentarios sobre el ultimo partido o campeonato deportivo del momento.

—¡Por dios, será posible que no se cansen de lo mismo siempre! —pensaba para sí, mientras tecleaba en el móvil la última gracia que se le había ocurrido en el baño. Su gozo no duró. Con un torpe movimiento, guardó su teléfono en el traje mientas saludaba al jefe. Su tranquilidad no duró , el teléfono lo reclamaba.

Entre la tormenta apareció el portal. Sólo unos segundos duró el agujero en esa realidad, pero bastaron para que la criatura lo traspasase. Sólo era un borrón en el paisaje, pero la lluvia lo perfilaba en la azotea del edificio. Una pequeña unidad cognitiva calculó la hora y la posición y le decía “espera”.

Con un chasquido, sus cuatro patas como cuchillas se cerraron convirtiéndola en una esfera traslúcida. Sus procesadores decían “espera”; su cerebro orgánico, “caza”.

El día llegó y los primeros rayos de sol comenzaron a rebotar sobre la superficie de la criatura biomecánica, la cual se activó entre zumbidos. Si sus cálculos eran correctos el objetivo, pese a todos los posibles contratiempos, estaría en el lugar indicado con una variación máxima de 3 metros en el plano en un 90% de posibilidades. Comenzó su movimiento entre los tejados de la ciudad avanzando a saltos entre ellos.

Tras un breve viaje derribando antenas y destruyendo nidos de paloma, la semiesfera saltó de lo alto de un hotel cercano, formó una gota invertida con su cuerpo y atravesó una octava planta para llegar a la séptima.

Toda serie de blasfemias se oyeron en el edificio.

Según contaron las redes sociales y los medios, los muertos ascendían a doce brutalmente mutilados. No hubo ninguna piedad pese a tratar de huir o defenderse, fueron salvaje mentes masacrados con una serie de estocadas quirúrgicas. Tal fue la orgía de destrucción que la sangre caló al piso de abajo. No sobrevivió ni uno de ellos. solo un cuerpo estaba incompleto de treinta años de edad y recién llegado a la seccion. Según cuentan los testigos, la máquina se llevó su cabeza.

La noche cayó sobre Madrid mientras la policía identificaba cadáveres en el edificio. Una figura, ésta humanoide, penetraba por el hueco. Su nuevo cuerpo le daba la capacidad de camuflarse por el medio cual Lictor o camaleón. Mientras avanzaba se repetía a sí mismo:

—Otra vez llego tarde, Natalia me va a matar de nuevo, quién me mandaría meterme en este fregado.

Desplegó un extraño aparato lleno de varillas parecido a un paraguas sin tela. Emergieron de ellas una serie de luces y parpadeos.

—Excelente —se dijo a sí mismo—. Estoy mas cerca de lo que pensaba, la lectura es reciente.

Cerrando de nuevo el cacharro, brincó ágilmente y con un sonido metálico salio de allí. Sólo estaba a un par de realidades de esa maldita maquina…

Acerca de GarRafa

Me dedico a contar mi vida lo que veo lo que me cabrea y ahora me ha dado por escribir historietas de fantasía y ciencia ficción. ¿Cordura? ¿Eso que es?
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4 respuestas a Realidad 301: From afar

  1. Sergio dijo:

    Tengo miedo… :S

  2. David dijo:

    Justo cuando aparecen cadáveres se acaba… esto es un lecturus interruptus!!

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