Realidad 301: Voittamaton I

– ¡¡¡A sus puestos de combate, YA!!!- dice Violeta-. ¡No quiero que nos pillen desprevenidos. Doctor, vaya a recursos humanos y tú!- señalando a L23-. ¡Coge a los civiles y al berzotas éste y acompáñalos a la zona seguridad!

– La más cercana es la del puente, ¿le acompañamos?- replica L23.

– ¡Qué remedio…!- dice mirándonos con cara de que se va hacer.

– ¿Podría vestirme?- comento.

– No. Ahora no hay tiempo- añade Violeta.

– ¿Por qué me da la ligera sensación que el universo quiere que vaya en camisón?

– No solo el universo…- añade Javi.

El espacio. La última frontera se retuerce en un punto minúsculo. Una brutal energía presiona la realidad que trata de mantener su integridad costosamente. Las fluctuantes energías ponen en guardia los sistemas del Voittamaton, que mandan una señal a los sistemas internos. Allí tres cerebros interconectados activan las defensas. Cientos de portezuelas de todos los tamaños se abren a lo largo de los ennegrecidos laterales por el fuego enemigo. De ellas emergen largos y estilizados cañones cinéticos, armas de plasma y multitud de láseres. En su proa, los torpedos se arman y apuntan. El Generador supermasivo de plasma inyecta potencia en los escudos y armas.

La realidad se raja con un estallido que no se oye, las fuerzas desatadas empujan el espacio y del fogonazo azul emergen dos estilizadas formas como murciélagos. En menos de una milésima todas las armas de proa disparan contra una de las formas, que se rezaga por el empuje de la potencia de fuego y queda más allá de la grieta perdiéndose. La otra abre sus cañoneras y abre fuego contra la angulosa forma del Voittamaton; miles de disparos se pierden en los escudos pero otros cientos pasan e impactan con brutal violencia.

Avanzamos en comandita cual piara de gorrinos a trote cochinero por los blancos pasillos del Voittamaton mientras notamos los impactos en las cubiertas y las luces parpadean.

– Mierda, mierda, mierda…- refunfuña Violeta mientras acelera el paso-. Parece que esos tres están trabajando a tope para que no nos maten- murmura para sí. Se echa la mano al oído y tras un momento dice- Es el Trollhammaren.

– Estamos jodidos. Es una nave de batalla tipo siete- contesta L23.

– ¡¡¡Vamos a morir!!!- grita Javi. L23 le agarra del mono y le dice que guarde silencio, que eso no ayuda. Javi la mira y asiente con terror creciente.

Las dos naves maniobran tratando de exponer la menor cantidad de superficie al alcance del enemigo mientras se bombardean.

Tras los largos pasillos entramos en amplias estancias donde parece realizarse la vida social de la nave, ahora desiertas, exceptuando algún grupo que parece estar montando barricadas.

– ¿Y eso para qué?- pregunta Natalia.

– Por si nos abordan- contestan a dúo las indígenas.

Los impactos se suceden y la estructura cruje con aprensión ante las fuerzas ejercidas en las maniobras.

– Vaya, he visto un montón de caras conocidas- cometa Nata.

– Y yo ni te cuento- replica Trippy harta de verse.

– ¿Y qué va a pasar ahora?- dice Javi.

– Con suerte, nada y con nada de suerte, palmamos todos- añade L23.

– ¿Y eso?- cometo mientras me miro los dedos de los pies.

– Nada. Esta nave estaba hecha un cascajo cuando llegamos aquí de coña, tuvimos que hacer un montón de chapuzas, pues acabamos de salir de una pequeña escaramuza vivos y de milagro- dice sonriendo L23 mientras Violeta la mira con cara de “¿por qué no te callas?”.

– Guay, estamos en un botijo espacial que está siendo tiroteado- añade Trippy.

El Trohammaren, en mejor estado que su contrincante, dispara una serie de proyectiles acelerados magnéticamente sobre la base de motor, los cuales impactan sin casi resistencia por parte de los escudos y penetran atravesando placas de blindaje y decenas de cubiertas hasta el núcleo de la nave, el cual detona arrancando la zona de motores y llevándose cientos de vidas consigo. La fuerza de la explosión arroja los restos aún ardientes del motor sobre la luna.

En el interior, la detonación nos arroja al suelo y nos hace rodar entre quejidos y oscuridad.

– Quién sea que suelte esa teta que no es la suya- digo. Tres personas piden perdón. Mientras nos levantamos las luces de emergencia se encienden delante el ascensor que debiera llevarnos al puente de mando. Yace sin energía.

– L23, no podemos continuar por aquí- arguye Violeta-. Voy a subir por el hueco y voy a tratar de llegar al puente. Tú llévalos a la zona de entrada.

El Voittamaton yace semi-indefenso a la deriva, pero su pesar no está por concluir. Del Trollhammaren se abren las escotillas de asalto y surgen cientos de cápsulas de abordaje, las cuales al impactar se abren llenado de enemigos las entrañas del crucero.

Entre ellos una cápsula.

Y en la cápsula, la muerte.

Acerca de GarRafa

Me dedico a contar mi vida lo que veo lo que me cabrea y ahora me ha dado por escribir historietas de fantasía y ciencia ficción. ¿Cordura? ¿Eso que es?
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4 respuestas a Realidad 301: Voittamaton I

  1. carasce dijo:

    !!VAMOS A MORIIIIIR!! ¡¡VAMOS A MORIR TODOOOOOOS!!!

    pd: esta entrada no me salía en el RSS y la acabo de ver ahora ¿le has hecho algo raro?

  2. GarRafa dijo:

    que raro debia publicarse hoy a las 10:00 no ayer…

  3. Lobeznillo dijo:

    Mmmmm. Primer capítulo de acción ¿no? Mola. Por cierto, ¿quién es Violeta? Me he perdido………. XDDDDDDDDD

    Me encanta ver gritar a Javi como una loca “vamos a morir” XDDDDDDDDD (Ruby Rhod en la escena final en el templo de El Quinto Elemento)

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